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Cáncer de ovario

Tratamiento del cáncer de ovario

Entre los tratamientos principales frente al cáncer de ovario destacan: la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia y la hormonoterapia.

 

El tratamiento dependerá en cada caso del tipo de cáncer, del estadio en el que se encuentre la enfermedad y del estado general de la paciente (Performance status).

 

1.-Cirugía:

 

La cirugía en el cáncer de ovario tiene un doble objetivo: diagnóstico y terapéutico, y está claramente establecida.

 

Es esencial para el diagnóstico, el estadiaje y el tratamiento del cáncer de ovario. Se realiza la extirpación del útero (histerectomía), de los ovarios (anexectomía), del apéndice, del epiplón y de los ganglios. Además, se toman muestras de toda la cavidad abdominal para su examen posterior.

 

La cirugía puede ser de dos tipos:

 

            a.- Conservadora: Cuando la mujer es joven, el estadio es muy precoz y desea tener hijos, puede valorarse el extirpar solamente el ovario que presenta el tumor.

 

            b.-Citorreductora: Se realiza en los estadios avanzados de la enfermedad. Su finalidad es extirpar la mayor cantidad posible de tumor y no dejar ninguna masa que mida más de 1cm. Esta reducción del tamaño permite una mayor eficacia de la quimioterapia posterior y se traduce en una mayor supervivencia de las pacientes.

            Después de la quimioterapia se puede realizar una segunda cirugía llamada “Second-look” ( o "segunda mirada") para valorar la respuesta del tumor al tratamiento. Aunque lo más común es hacer seguimiento de la respuesta al tratamiento con un TAC o una analítica.

 

            También en algunos casos, cuando la primera cirugía no pudo ser completa, se recurre a una segunda cirugía citorreductora tras varios ciclos de quimioterapiacon el fin de completar la primera.

 

2.-Quimioterapia:

 

La quimioterapia consiste en el uso de fármacos o productos químicos para destruir el cáncer. Debido a su  inespecificidad, no sólo ataca a las células cancerígenas, sino que también afecta a otras células y tejidos normales del organismo, sobre todo si se encuentran en división activa y de ahí derivan la gran mayoría de sus toxicidades.

 

La quimioterapia se administra en periodos de tiempo previamente establecidos que se denominan ciclos. Los ciclos se suelen repetir cada 3 o 4 semanas.

 

Además, los fármacos antineoplásicos se pueden administrar solos o en combinación y existen diferentes vías de administración: intravenosa, oral e intraperitoneal.

 

La quimioterapia se caracteriza por tener dos efectos: efecto terapéutico-EFICACIA y efectos secundarios-TOXICIDAD.

 

Los efectos secundarios varían en función del fármaco utilizado pero entre los más comunes destacan:

 
  1. Náuseas y vómitos
  2. Falta de apetito
  3. Alopecia
  4. Mucositis
  5. Irritaciones en pies y manos
  6. Neuropatía sensitiva
  7. Mialgias y artralgias
  8. Neutropenia
  9. Hematomas por la disminución de plaquetas
  10. Astenia
  11. Infección como consecuencia de la neutropenia
 

La mayoría de estos efectos secundarios, como la alopecia, son reversibles y  desaparecen cuando finaliza el tratamiento. Sin embargo, otros pueden prolongarse durante mucho tiempo e incluso no llegar a desaparecer por completo, como la neuropatía.

 

El fármaco quimioterápico de elección en el tratamiento del cáncer de ovario es el platino en cualquiera de sus formulaciones, habitualmente combinado con otros fármacos también activos como los taxanos, antraciclinas..El estándar actualmente es paclitaxel más carboplatino durante 6 ciclos cada 3  semanas. 

 

      -Quimioterapia intraperitoneal

 

La quimioterapia intraperitoneal consiste en la administración de quimioterapia directamente en la cavidad abdominal a través de un catéter.

 

El objetivo es alcanzar una mayor concentración del fármaco antineoplásico en el interior del abdomen para conseguir una eficacia mayor.

 

El esquema más empleado consiste en la combinación de Paclitaxel con Cisplatino intraperitoneal cada 21 días.

 

Ensayos clínicos comparativos  han demostrado un aumento de la supervivencia con la administración de la quimioterapia intraperitoneal frente a la administración de la quimioterapia intravenosa en pacientes con cáncer de ovario avanzado tras una citorreducción completa.

 

El problema de la quimioterapia intraperitoneal son sus efectos secundarios, que motivan que muchas mujeres interrumpan el tratamiento precozmente, por lo que es necesario que la paciente tenga un estado general que le permita tolerar el tratamiento.

 

3.-Radioterapia

 

La radioterapia consiste en la utilización de las radiaciones ionizantes (Rayos X de alta energía) con el objetivo de destruir las células cancerosas.

 

Se considera un tratamiento local y el procedimiento es similar al de una radiografía.

 

Las radiaciones emitidas se dirigen directamente al tumor y sólo resultan afectadas las células de la zona irradiada.

 

Existen dos formas de administrar la radioterapia: externa e interna.

   

                   a.- Radioterapia externa:

 

Se utiliza una máquina, llamada acelerador linear, que emite radiaciones dirigidas directamente al cáncer, este tratamiento solo dura unos pocos minutos.

Como consecuencia de la radioterapia, la piel cercana al área tratada puede tomar la apariencia de quemada por el sol, pero esto va desapareciendo gradualmente con el tiempo (aproximadamente de 6-12 meses). A veces también produce cansancio, náuseas y diarrea.

 

                  b.- Radioterapia interna (Braquiterapia):

 

Consiste en la introducción de implantes de materiales radiactivos que se colocan junto al tumor. No se suele utilizar para tratar el cáncer de ovario

 

La utilización de un tipo u otro de radioterapia variará en función de las características del tumor y de las características de la paciente.

 

A pesar de que se ha comprobado en múltiples estudios clínicos los beneficios de la radioterapia en el tratamiento del cáncer de ovario, sobre todo en el metastásico, su uso suele ser muy limitado debido a las  toxicidades que se producen al  irradiar todo el abdomen.

 

Sí se utiliza para aliviar los efectos secundarios relacionados con el tumor

   

4.-Hormonoterapia o terapia hormonal:

 Es el tratamiento del cáncer con hormonas y actúa modificando la producción de estrógenos o impidiendo la acción de los mismos sobre sus órganos diana.

 

Se utiliza frecuentemente para tratar los tumores estromales de ovario.

 

 

Tratamiento de los estadios iniciales del cáncer de ovario:

 

El tratamiento de elección en el estadio I y II del cáncer de ovario es la cirugía.

 

La mayoría de  las pacientes con estadio I en las que el tumor se encuentra limitado a los ovarios alcanza la curación de  la enfermedad con la cirugía. Sin embargo, existe un 20-30% de pacientes que recaerán después del tratamiento quirúrgico.

 

Hay una serie de factores pronósticos que se han asociado a un mayor riesgo de recaída, como son:

 

                      a)El grado de diferenciación: Las pacientes con tumores grado 1 tienen mayor supervivencia que las que tienen un grado 3.

 

                      b)Estadio de  la enfermedad: En los estadios IA y IB la supervivencia a 5 años después de un tratamiento sólo con cirugía es del 90% y en el estadio IC disminuye hasta el 70%.

 

                      c)Ruptura de la cápsula ovárica antes o durante el procedimiento quirúrgico.

 

Según los factores pronósticos podemos hablar de pacientes con alto riesgo de recaída y pacientes con bajo riesgo de recaída posquirúrgica.

 

         a)Paciente de bajo riesgo:

 
  1. IA y IB
  2. Grado 1
 

        b)Paciente de alto riesgo:

 
  1. IC-II
  2. Grado 2-3
  3. Células claras
 

Las pacientes con alto riesgo de recaída deben recibir un tratamiento complementario a la cirugía basado en una quimioterapia.

 

Sólo en las pacientes con tumores muy precoces, en los que la cirugía sola es prácticamente curativa, se recomienda hacer un seguimiento sin quimioterapia posterior.

 

Tratamiento de los estadios avanzados del cáncer de ovario:

 

 

En los estadios III y IV del cáncer de ovario el tratamiento de elección es cirugía citorreductora seguida de quimioterapia intravenosa.

 

Seguimiento de las pacientes con cáncer de ovario

 

Una vez realizado el tratamiento es imprescindible realizar un seguimiento de las pacientes.

 

Aunque normalmente se realiza un seguimiento personalizado para cada paciente, se recomienda hacer una evaluación clínica cada tres meses durante los primeros dos años.

 

Esta evaluación debe incluir:

 

            a.- Examen físico y ginecológico completo.

 

            b.- Análisis de sangre con determinación de marcadores tumorales.

 

            c.- Estudios de imagen.

 

A partir del segundo año, y siempre a criterio del Oncólogo médico, las revisiones se realizarán cada 4 o 6 meses.

 

Las revisiones serán anuales pasados 5 años.

   

Recaídas del cáncer de ovario

 

Después del tratamiento inicial, algunas pacientes con cáncer de ovario pueden experimentar una recaída.

 

En estas pacientes el tratamiento es sólo paliativo con la intención de mejorar su calidad de vida y prolongar la supervivencia.

 

El tratamiento se basa en la administración de quimioterapia. En aquellas pacientes con buen estado general y con escasas localizaciones tumorales se puede plantear una nueva cirugía seguida de quimioterapia.

 

En la elección del tratamiento hay que tener en cuenta diferentes factores:

 

            1.- Dependientes de la enfermedad:  

 

                        a.- La respuesta obtenida al tratamiento inicial

 

                        b.- El  tiempo transcurrido hasta la recaída

 

            2.-Dependientes  de la paciente:

 

                         a.- La  tolerancia al tratamiento inicial

 

                         b.- Existencia de enfermedades asociadas

 

                         c.- Performance status.

 

Cuanto mejor haya sido la respuesta y mayor el tiempo que haya transcurrido hasta la recaída, mayores serán las probabilidades de responder a un nuevo tratamiento con quimioterapia.

 

Nuevas estrategias en el tratamiento del cáncer de ovario 

 

La investigación en Oncología es constante y fundamental y, como resultado de la misma, se han alcanzado grandes avances en el tratamiento del cáncer en los últimos años.

 

Entre estos avances cabe destacar la aparición de los tratamientos biológicos, que constituyen un grupo de medicamentos con un mecanismo de acción común que actúan bloqueando de forma específica aspectos concretos de la biología celular o tumoral. Se caracterizan por atacar a las células cancerosas causando el menor daño posible a las células normales y, por lo tanto, produciendo menos efectos secundarios que la quimioterapia.

 

En el cáncer de ovario se está evaluando la eficacia de estos nuevos tratamientos, en particular de las terapias biológicas y entre éstas, los inhibidores de la angiogénesis.   

Angiogénesis

 

Los tejidos del organismo necesitan alimentarse para sobrevivir y los nutrientes les llegan principalmente a través de la sangre que circula por los vasos sanguíneos.

 

Los tumores, al igual que los demás tejidos del organismo, necesitan alimentarse para poder crecer. Al principio, el tumor es pequeño y recibe los nutrientes de los vasos sanguíneos que existen a su alrededor; sin embargo, como los tumores crecen descontroladamente, llega un momento en que los nutrientes que reciben a través de estos vasos son insuficientes y para continuar creciendo se ven obligados a  inducir la formación de nuevos vasos sanguíneos.

 

Este proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos se denomina  angiogénesis.

 

Los fármacos antiangiogénicos o inhibidores de la angiogenesis se han desarrollado con el objetivo de bloquear la producción de nuevos vasos sanguíneos y, de esta forma, evitar que el tumor siga creciendo.

 

 

Ensayos clínicos en pacientes con cáncer de ovario

 

Para poder continuar avanzando en el tratamiento del cáncer, los médicos desarrollan estudios de investigación que se conocen con el nombre de “Ensayos clínicos”.

 

Los ensayos clínicos evalúan los nuevos tratamientos con el objetivo de establecer su eficacia y seguridad.

 

Los ensayos clínicos se realizan sólo cuando existen motivos para pensar que el tratamiento a estudiar puede ser beneficioso para los pacientes.

 

Son llevados a cabo por equipos médicos altamente cualificados, se realizan mediante el cumplimiento de un protocolo estricto y requieren la autorización de las Autoridades Sanitarias y de los Comités de Ética.

 

La participación en un ensayo clínico es voluntaria. Antes de incluir a una paciente en un ensayo, el médico debe haberle informado detalladamente de las diferentes opciones que tiene, de en qué se diferencia el tratamiento experimental de los tratamientos ya existentes, de los riesgos que implica el nuevo tratamiento y de qué se requerirá de ella a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Una vez informada, si la paciente está de acuerdo en participar, tendrá que firmar un documento llamado “Consentimiento informado” en el que hace constar su participación informada y voluntaria.

 

Las pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento si así lo desean.

 

En la actualidad existen numerosos ensayos clínicos en cáncer de ovario en desarrollo.

Los ensayos clínicos constituyen la mejor manera de avanzar en el tratamiento del cáncer y son una oportunidad para aquellas pacientes que no responden a los tratamientos convencionales. El desarrollo y el progreso de la medicina pasa por la realización de estos ensayos.